Las bombas para la industria alimentaria no sólo sirven para procesar líquidos

17 de abril de 2017 Categories: Alimentación
Las bombas para la industria alimentaria no sólo sirven para procesar líquidos

La posibilidad de transportar la producción en la fase de procesamiento es una necesidad inherente para la mayoría de los fabricantes de alimentos de mediano y gran tamaño. En general, la producción depende de muchos factores, como la naturaleza del producto a tratar y los procesos involucrados. Desde un punto de vista simplificado, podemos distinguir dos tipos de producción: aquélla que puede ser transportada a través de tubos y la que necesita ser transportada mediante cintas mecánicas o sistemas similares.

El uso de bombas

A pesar de la creencia generalizada, vale la pena recordar que no sólo se pueden bombear productos líquidos. Con el equipo adecuado, también se puede bombear una amplia gama de productos, incluidos polvos, pastas y mezclas de líquidos y sólidos. De esta manera, se evita la contaminación del producto durante su procesamiento, así como la conservación de la temperatura de procesamiento y la viscosidad. Sin embargo, pueden surgir problemas si una bomba no ha sido diseñada específicamente para las aplicaciones o condiciones para las que se está utilizando.

 

Productos difíciles de tratar

Uno de los problemas que presenta el bombeo es el riesgo de que el producto resulte dañado. La viscosidad de los diferentes fluidos puede verse afectada, dando lugar a problemas tales como salsas muy líquidas o cortadas, o a la agitación no deseada de productos lácteos. Para aquellos productos que contienen sólidos, como los cócteles de frutas, la elección de una bomba incorrecta puede dañar fácilmente la fracción sólida, disminuir la calidad o, en el peor de los casos, alterar el aspecto del producto que se intenta conservar.

Aunque las propiedades físicas y de comportamiento de muchos alimentos están bien documentadas, en los casos más complejos es necesario entender completamente el producto alimenticio que debe tratarse y así poder definir la bomba más adecuada, tanto para el producto como para el proceso. Esto se puede  hacer con mediciones simples tomadas in situ, o en algunos casos, mediante un análisis de laboratorio. Por ejemplo, la temperatura del producto es importante, ya que puede causar variaciones en las propiedades físicas. La viscosidad – una medida de la resistencia al flujo – es otra consideración importante, y la información sobre el tamaño de partícula también es crucial. Aquí podríamos incluir desde especias molidas hasta frutas enteras o trozos de carne. También es relevante conocer su composición química, por ejemplo, si el producto es ácido, para así poder elegir los materiales más adecuados para el diseño y la fabricación de la bomba.

Además, la sensibilidad al cizallamiento del producto que fluye refleja la probabilidad de que éste sea dañado por el impulsor de la bomba, por lo que es importante entender también este aspecto. Las características físicas de algunos productos cambiarán después de la exposición a tensiones de cizallamiento elevadas, y aunque esto puede ser beneficioso en algunas circunstancias (como convertir la crema en mantequilla), en otros será perjudicial (por ejemplo, cuando se desea producir crema). También debe tenerse en cuenta la presión del vapor, para evitar problemas como el de la cavitación.

 

Tipos de bombas

Además de estar diseñada para trasegar adecuadamente el producto, cualquier bomba también necesitará cumplir con los requisitos normales del equipo de manipulación de alimentos, como la limpieza CIP y SIP. Afortunadamente, hay muchos tipos diferentes de bombas sanitarias que son aptas para su uso en la industria alimentaria, incluyendo las lobulares, de pistón rotativo, de desplazamiento positivo alternativo, de cavidad progresiva, de manguera peristáltica y diseños de diafragma doble accionados por aire. Sin embargo, cada una tiene sus propios pros y contras, por lo que vale la pena entender los diversos problemas que pueden surgir, como los bajos índices de flujo asociados con bombas lobulares; la tendencia de las bombas de cavidad a romper el producto; y la baja caída de presión común con las bombas de doble diafragma. También es útil entender cómo diferentes bombas responden a diferentes alimentos. Las bombas centrífugas se utilizan normalmente para pastas, aceites y bebidas, mientras que las bombas de desplazamiento positivo incluyen la producción de hielo, la masa, los rellenos y purés de fruta, los alimentos para bebés, la pasta y las salsas de tomate, la crema, el queso, los aliños, la mayonesa y las emulsiones de carne.

Un nuevo enfoque

Después de muchos años proporcionando soluciones a difíciles desafíos sobre la transferencia térmica en la industria alimentaria, sabemos que el bombeo de productos que conserven su integridad es tan importante como el desarrollo de soluciones de intercambio térmico que permitan mantener la calidad del producto. En consecuencia, hemos desarrollado una nueva bomba que funciona sin dañar los productos muy delicados y viscosos, trabajando a altas presiones, tanto en la industria alimentaria como en la farmacéutica. El resultado ha sido una bomba de desplazamiento positivo y movimiento alternativo: la bomba de pistón de la Serie BP de HRS.

Las bombas de desplazamiento positivo tienen una cavidad de expansión en el lado de succión y una cavidad decreciente en el lado de descarga. El líquido fluye dentro de la bomba a medida que la cavidad en el lado de succión se expande y es forzada a salir del lado de descarga cuando la cavidad decrece. La Serie BP cuenta con un diseño higiénico, que incorpora un separador instalado entre el pistón y la cámara hidráulica, que impide el contacto entre la cámara del producto y el aceite hidráulico. Una vez que la bomba está en funcionamiento, ninguna parte que entre en contacto con el aceite puede entrar en contacto con el producto.

Con un caudal regulable de 300 a 20.000 litros/hora y con una caída de presión de hasta 30 bar, la bomba de pistón de la Serie BP de HRS es ideal para una gran variedad de fluidos de altas viscosidades, sensibles al cizallamiento y partículas grandes. Las válvulas clap permiten el bombeo de frutas o verduras enteras y se puede suministrar una bomba alternativa de pistón con un cilindro neumático para aplicaciones de baja presión de menos de 5 bar.

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