Garantizar la seguridad alimentaria no debería incrementar el desperdicio de alimentos

septiembre 9, 2019 Categories: Alimentación - Opinión

El primer deber de cualquier fabricante de alimentos o bebidas es proporcionar a sus consumidores un producto que sea seguro. Debido a su naturaleza orgánica, algunos de los alimentos más saludables y naturales, como la leche, el queso, el yogur, las frutas y verduras, y los derivados cárnicos, están sujetos a deterioro por parte de organismos biológicos, como bacterias y hongos. Si bien es esencial mantener una buena higiene de los equipos de procesos, mediante el uso de protocolos efectivos, como los sistemas de limpieza en el lugar (CIP), también es importante desde el punto de vista económico que un producto perfectamente utilizable no se descarte como parte de las operaciones habituales de limpieza.

Los Principios de Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (HACCP) son ampliamente utilizados en la industria alimentaria, lo que significa que las áreas clave para controlar la seguridad alimentaria pueden utilizar enfoques comunes en una amplia gama de sectores. Uno de ellos es el uso de sistemas CIP para equipos de procesamiento, como tuberías, intercambiadores de calor, pasteurizadores, llenadoras, bombas, etc.

Los sistemas CIP ofrecen una serie de ventajas sobre el desmontaje manual, la limpieza, el control y de nuevo, el ensamblamiento del equipo. Además de ser más rápidos y menos laboriosos, reducen costes y permiten una limpieza rutinaria más frecuente y, por lo tanto, más efectiva de los equipos. Hay diferentes sistemas de limpieza mecánicos y automáticos empleados en la industria alimentaria a nivel mundial, pero antes de que se pueda llevar a cabo cualquier limpieza CIP, se debe eliminar la mayor cantidad posible de producto del equipo que se va a limpiar.

Los sistemas tradicionales de lavado y “pigging” (que empujan físicamente el producto a través del equipo) se han utilizado para este propósito, pero normalmente ocasionan pérdida de producto, cuyo valor puede ser considerable. El reto para las empresas alimentarias es, por lo tanto, implementar regímenes de limpieza CIP efectivos y rigurosos que cumplan con todos los estándares de higiene necesarios, pero hacerlo de forma que minimice la pérdida o degradación de productos vendibles o útiles. Aquí es donde entran dos sistemas desarrollados recientemente por HRS Heat Exchangers.

El primer desarrollo utiliza el diseño de la Serie HRS R de intercambiadores de calor de superficie rascada, para eliminar físicamente el producto sin necesidad de sistemas de pigging adicionales. La Serie R es idónea para una gama de aplicaciones de transferencia de calor y su diseño único permite bombear productos de alta viscosidad con una contrapresión reducida y un menor consumo de energía. La espiral helicoidal que rasca la superficie de los tubos para evitar el ensuciamiento durante su uso normal, también lo puede hacer en sentido inverso, lo que permite recuperar un producto valioso antes de la limpieza habitual o el cambio de producto. Esto significa que la Serie R de HRS se puede vaciar de la mayoría de producto sin necesidad de bombas o sistemas de presión adicionales, lo que reduce tanto los costes de inversión como los de mantenimiento.

El segundo desarrollo es el Sistema de Recuperación de Productos HRS. Este sistema combina el monitoreo continuo de un parámetro establecido (por ejemplo Brix, pH o viscosidad) con la tecnología de una válvula de tres vías, que ya se emplea en cada pasteurizador o esterilizador HRS. Juntos, estos dos sistemas aseguran que se utilice todo el producto que cumpla con los parámetros establecidos y solo se descarte el que esté fuera del rango (por ejemplo, el que se diluyó antes o durante el CIP). Además, dicho monitoreo ayuda a validar la efectividad del CIP y garantiza que, después de un ciclo de limpieza, solo se permita que continúe el producto que cumple con las especificaciones.

Además de los beneficios económicos asociados con la recuperación de producto, otras ventajas incluyen una reducción en la cantidad de residuos generados, que a su vez disminuye los costes de eliminación, como el almacenamiento, transporte y tratamiento. Todos estos ahorros significan que este equipo se amortiza rápidamente. Sin embargo, es crucial que la eficacia del CIP y los requisitos del análisis HACCP se sigan manteniendo, asegurando que la seguridad alimentaria sea la principal premisa a cumplir.

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